¿Qué son las Flores de Bach?
Son 38 esencias florales naturales, que se elaboran a partir de plantas y árboles silvestres. Cada esencia está asociada a un estado emocional específico, como es el miedo, la ansiedad, la inseguridad, la impaciencia, la tristeza…).
Son una terapia alternativa que se utiliza desde hace décadas como un apoyo emocional suave, destinado a armonizar estados internos ayudándonos a reconectar con nuestro equilibrio interior.
Actualmente es una de las terapias naturales más utilizadas por la población, pues los resultados (comprobados) muestran que nos han ayudado y continúan ayudándonos, a muchos seres humanos y animales, a mejorar nuestras vidas.
¿Para qué se utilizan?
Para ayudar a equilibrar emociones y favorecer un mayor bienestar emocional. Generalmente se aconsejan para afrontar estados de estrés o ansiedad, cansancio emocional, tristeza y/o desánimo, falta de concentración, irritabilidad o impaciencia, insomnio… Aunque también se utilizan para los cambios hormonales en el embarazo o para ayudar a combatir la procrastinación.
Pero hay que tener en cuenta una cosa súper importante… Las Flores de Bach, así como cualquier otra terapia que puedas incluir en tu vida con la intención de ayudarte a mejorar algún aspecto, o a resolver algún dilema que puedas tener, no son milagrosas! No esperes que las flores hagan de parche como la típica pastilla que te tomas para tapar ese dolor de hombro que arrastras desde hace meses… Las flores lo que van a hacer es comenzar a quitar capas y más capas hasta dar con el problema raíz, para que tú puedas solucionarlo. Pero las irá quitando de una forma amorosa, desde la calma, poniendo consciencia en lo que haces, haciéndote escuchar lo que está pasando en tu ser, para que puedas decidir qué hacer con ello.
¿Gracias a quien, hoy podemos beneficiarnos de las esencias florales?
Las Flores de Bach nos llegaron gracias al Dr. Edward Bach, un médico y homeópata inglés que, a principios del siglo XX, intuyó que el bienestar emocional y la salud integral estaban profundamente entrelazados. Bach no solo buscó remedios; buscó comprender al ser humano desde su vulnerabilidad, desde esa parte que no siempre se nombra pero que todos sentimos. En su empeño por ofrecer algo accesible, sencillo y respetuoso, recorrió campos, bosques y montañas observando la naturaleza como quien escucha a un viejo maestro. De ese diálogo íntimo nacieron las 38 esencias florales, que el Dr.Bach quiso poner al alcance de todos, con la convicción de que cualquier persona pudiera utilizarlas como apoyo en su propio camino de autoconocimiento.
¿Cómo nos benefician la Flores de Bach?
Como un buen compañero sutil, que siempre está ahí para recordarnos que todo está bien. No modifican quiénes somos ni nos obligan a cambiar ni substituir nuestras emociones, pero sí nos invitan a mirar hacia dentro sin tanta resistencia, para poner un poco de aire allí donde hay tensión y poder recordar quienes somos desde nuestra esencia, desde nuestro centro, a escucharnos con amabilidad, a reconocer lo que sentimos y a permitirnos transitarlo acompañados por la naturaleza y nuestro propio deseo de bienestar.
Muchas personas describen que, al utilizarlas, sienten mayor calma, una capacidad más amplia para responder en lugar de reaccionar y una sensación renovada de conexión consigo mismas. Tras un tiempo tomándolas, están más presentes, se sienten más amables y escuchan más desde su interior lo que necesitan; calma, claridad, confianza, paciencia, valor…
En este sentido, las Flores de Bach son más que un remedio, son un gesto de la naturaleza hacia nuestra humanidad. Son una propuesta para volver a escucharnos sin prisa, a observar nuestras emociones con curiosidad en lugar de juicio, y a permitir que el equilibrio interior se revele con suavidad.
Así, cada gota se convierte en un pequeño recordatorio: Que dentro de cada uno de nosotros hay un lugar donde la vida siempre busca armonía, y que regresar a ese lugar es un acto de ternura y amor hacia nuestra propia historia.
¿Cómo podemos tomarlas?
Las Flores de Bach pueden ser ingeridas de varias maneras, se pueden poner en un vaso de agua, las puedes añadir a tu botella de agua, las puedes aplicar bajo la lengua… Cada terapeuta te puede recomendar hacerlo de una forma o de otra, pero el resultado será el mismo, pues la sinergia entre las flores y tú se creará siempre, y aquello que necesitabas añadir o quitar de tu vida, acabará pasando.
Pero no solo se consumen vía oral… Las flores se pueden aplicar de muchas maneras. Yo, por ejemplo, las incluyo en los roll-ons que hago de aceites esenciales.
Al ser personalizados y creados con una finalidad concreta, aparte de poner los aceites esenciales, también añado alguna flor que ayudará creando una sinergia con el resto de ingredientes, dándoles mayor poder y efectividad.
Mi experiencia con las Flores de Bach
Como terapeuta, y durante el acompañamiento de mis clientas y clientes, siempre trato de encontrar herramientas que permitan a la persona poner un poco de luz en su camino; una de esas herramientas son las Flores de Bach, pues actúan como una compañera sutil ofreciendo crear un espacio interno más claro para poder observar nuestros procesos emocionales.
El camino hacia uno mismo no siempre avanza en línea recta: es más, a veces tenemos la sensación de que en un mismo día podemos pasar de sentir el silencio más agradable al estruendo más potente dentro de nuestro ser, y entonces nos desesperamos, y empezamos a verlo todo gris otra vez, haciendo que nos vengamos abajo de nuevo… ¿Pero qué pensarías si te dijera que las flores pueden ayudarte a cambiar esas sensaciones?
Imagínate que estás en casa, tan tranquilamente, disfrutando de un momento de paz absoluta después de un largo día de trabajo… Ya ha oscurecido y decides darte un baño relajante, pero cuando ya estás dentro de la bañera, se va la luz de tu casa.
No tienes ninguna linterna a mano, no ves nada y empiezas a entrar en pánico porque no saber qué debes hacer. Pero de pronto recuerdas que tienes unas velitas y unas cerillas cerca de la bañera, así que enciendes una. Y suspiras. Y vuelve a ti esa sensación de alivio, esa sensación de “estoy a salvo” …
Pues las flores son esa tenue luz de una velita que a veces necesitamos en la vida para poder estar más tranquilos y poder pensar con claridad… Son esa luz que nos acompaña en el viaje emocional para afrontar apagones inesperados. Son pequeñas llamas de claridad; no fuerzan, ni corrigen, ni imponen… Tampoco buscan suprimir lo que sentimos, sino ayudarnos a comprenderlo y transformarlo desde un lugar más sereno, iluminando aspectos de nuestra vida interior que a veces quedan en la oscuridad, por un repentino apagón, que puede ser generado por la sobrecarga del día a día.
Son esa pequeña brújula de luz que nos ayuda a volver a nuestro hogar interior, donde cada esencia nos susurra un “Regresa a ti”, “Escúchate”, “Permite que tu verdad florezca”.
Las Flores de Bach son un puente entre la naturaleza y el alma; un gesto de la vida recordándonos que, incluso en los momentos más difíciles, siempre hay una semilla de armonía latiendo en lo más profundo, esperando la oportunidad de abrirse hacia la luz.